Contra la corrección política: el mundo de “008 contra Sancocho”

Nadie es más políticamente incorrecto que Hernán Hoyos en su novela “008 contra Sancocho”.  La rectora de un colegio utiliza un orificio, que queda al sur de su ecuador, para escribir en la pizarra; un jeque árabe tiene una torre anatómica más alta que las que se multiplican en el desierto; sus cultos políticos bailan un peculiar trencito que no involucra manos y que une al zoológico humano con el animal. Hoyos, desde su novela hilarante, explota la manera correcta de hablar, actuar y entender la sociedad. Bajo lo políticamente correcto se esconde la censura y el falseamiento. Ese puritanismo autoritario busca desaparecer al manco, al bizco y al viejo para instaurar un mundo feliz. Y, en ese mundo que busca el pensamiento único −un pensamiento impuesto− el Mundo Hoyos se levanta como pura rebelión.

Este mini-festival quiere buscar las huellas de ese mundo en seis películas que sintonizan con la estética del libro, sus obsesiones y sus influencias: “El Decamerón” (1971) de Pier Paolo Pasolini; “Torrente, el brazo tonto de la ley” (1998) de Santiago Segura; “Entre tinieblas” (1983) y “Pepi, Lucy y Bom y otras chicas del montón” (1980) de Pedro Almodóvar; “Bananas” (1971) de Woody Allen y “La espía que me amó” (1977) de la saga Bond, dirigida por Lewis Gilbert.

Hernán Hoyos, conocido como el pornógrafo de Cali, fue el hombre orquesta de la producción literaria: escritor, diseñador, editor y distribuidor. Publicó, entre los años sesenta y mediados de los ochenta, más de cuarenta y cinco novelas que él mismo distribuyó a pie y en bus por toda Colombia y, escapando de los circuitos de distribución tradicionales, vendió más de cuatrocientos mil ejemplares de sus novelas. “008 contra Sancocho” tuvo tres ediciones artesanales, la primera de 1970, la última de 1984. La editorial El Fakir de Ecuador acaba de lanzar una nueva edición cuidada y editada de la novela de Hoyos, incluida en el 2013 en una lista de las 50 mejores novelas colombianas de todos los tiempos.

El detective que protagoniza la novela de Hoyos, 008, es una parodia del agente de la corona británica. Nada puede ser menos Bond que Abondano: inútil, gordo, bonachón y bebedor.  Apenas resuelve un caso en toda la novela, aquel protagonizado por el gigante Sancocho. Si bien 008 es una parodia de toda la saga Bond, lo es más de “La espía que me amó”, donde el villano es otro gigante, este con dientes de acero. Aunque 008 parodia a Bond, Abondano se parece en lo bebedor a Torrente, el agente de  Santiago Segura, que, con su humor y referencias escatológicas, se acerca en varios aspectos a la novela de Hoyos.


El modelo femenino de 008 dista mucho del de las chicas Bond; las mujeres que circulan por la vida de Abondano son bizcas, viejas y pordioseras. Y, claro, las esculturales espías cubanas y rusas a las que sigue nunca están a su alcance. Pero, si no lo están, circulan por la novela al igual que monjas reprimidas, colegialas deseosas y chicas desinhibidas y sexualmente activas. Mujeres llevadas al extremo en “Entre tinieblas” y “Pepi, Lucy y Bom y otras chicas del montón” de Pedro Almodóvar.

El Decamerón”, la premiada película de Pasolini, basada en la obra de Boccaccio y “Silver Berlin Bear” en la categoría de Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín, es, sin duda, la que más sintoniza con la novela de Hoyos. Cargada de humor, de la voluntad de contar y reír y de mostrar la sexualidad como parte gozosa de la vida, refleja de principio a fin el espíritu de 008.

El visionario Pasolini, allá por los lejanos setentas,  veía aproximarse el tsunami de lo políticamente correcto. Dos días después de su asesinato se leyó, en el Congreso del Partido Radical, este texto suyo: “Cuanto más fanáticamente convencido está un intelectual progresista de la bondad de su contribución a la realización de los derechos civiles, más acepta la función socialdemócrata que el poder le impone. Aboliendo, a través de la realización falsificada y totalizadora de los derechos civiles, cualquier alteridad auténtica. Así pues, dicho poder se prepara para adoptar a los intelectuales progresistas como sus clérigos”.

Este festival celebra el laicismo, la crítica, la blasfemia,  la parodia, el humor y todo lo que se opone a lo políticamente correcto.”

Gabriela Alemán

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